Por: Adana A. Pérez

Acudir a Pasarela Cibeles es como hacer una visita a un zoológico. Parece como si una estuviera paseando por las jaulas de los loros... todos con su plumaje brillante y colorido, mirando por encima del hombro a su alrededor. Más que a ver una semana de desfiles, la gente acude a pavonearse y demostrar que hasta sus calcetines son de firma.  Menos mal que poco a poco va llegando a su fin la convocatoria... Una lástima para muchos de los periodistas, que desearían que la pasarela tuviese lugar durante todo el año; y un alivio para los diseñadores y sus equipos, que viven hasta el último momento con el corazón en un puño. El lunes 23 de febrero pasó de largo entre las propuestas elegantes y femeninas de diseñadores como Juanjo Oliva, Hannibal Laguna y Elio Berhanyer; la inspiración gótica de Andrés Sardá y el glam-rock de Roberto Torretta. Un día muy intenso y repleto de la mejor moda. Para mí, Torreta, Javier Larrainzar y Andrés Sardá fueron de lo mejor.

El diseñador madrileño Juanjo Oliva presentó una colección magnífica, muy elegante, pero al mismo tiempo sobria y natural. La pieza clave para la temporada Otoño/Invierno 2009-10 es el vestido, en tonos intensos como el rojo, el negro o el verde. Sus líneas son amplias, pero se ajustan mediante elaboradísimos cinturones o mediante tiras y cordones a la altura de la cintura.

Uno de los mejores desfiles del día fue el de Andrés Sardá, muy efectista y lleno de sensualidad. La femme fatal de Andrés Sardá vive la noche, envuelta en un halo de misterio. Propuestas muy sofisticadas que juegan de una manera muy personal entre lo masculino y lo femenino; encajes combinados con raso de seda; detalles de perlas y cristal Swarovski; vestidos de muselina con capas de terciopelo... suavidad y fuerza combinados a placer.

El diseñador Juan Duyos hace hincapié en el mix de estilos, una mezcla interesante y sin definir que da como resultado un look muy natural. El diseñador lanza la vista atrás, inspirándose en la época disco, la silueta andrógina a la vez que rotunda de los años cuarenta y las damas de góspel, la música religiosa propia de las iglesias afroamericanas. El bonaerense Roberto Torreta presenta una colección en la que el volumen y los contrastes cobran mayor importancia que en sus anteriores propuestas. Una idea que nos hace pensar más allá, en el futuro de la moda y de la mujer. Al mismo tiempo, el argentino toma elementos y épocas del pasado para su inspiración: el ultrachic de los años setenta se ve reflejado a través de alargadas siluetas, escotes bajos en blusas y vestidos, pantalones anchos de franela y voluminosos abrigos. El punto romántico se consigue con faldas de talle alto y blusas de mangas abullonadas. El toque oscuro y sexy viene dado por el recurrente gusto del diseñador por el Rock and Roll. La maestría de Elio Berhanyer es bien sabida, pero a veces hace falta una colección como esta para recordarnos lo grande que es el diseñador. Entre sus propuestas la prenda estrella es la capelina, que aparece a lo largo de la colección en dos versiones, sport para el día y más lujosa, gracias a adornos en pasamanería y gasas, para la noche. Las lanas, el tweed, el tafetán y los apliques de piel dan el toque de riqueza a una colección teñida de rojos, blancos y negros.

Podríamos definir como "exquisitamente urbana" la nueva colección de Javier Larrainzar. El diseñador muestra su propuesta más sofisticada y femenina, un retorno a la esencia de la firma. Una alfombra roja imaginaria se tiende a los pies de la mujer Javier Larrainzar, que pasea de manera elegante con diseños deslumbrantes realizados en tejidos de colores brillantes como el dorado, el morado y el verde, ricamente adornados con fornituras de fantasía. La colección masculina de Antonio Miró tiene como punto de referencia al valiente arquero Robin Hood, aquel personaje que, escondido en los bosques de Sherwood, asaltaba a los ricos para ayudar a los pobres. Un personaje rebelde que se adapta al siglo XXI, moviéndose con libertad entre modernidad y tradición. Un personaje que viste con lanas puras, cálidas pero con un toque renovado y más actual.

Por último, Hannibal Laguna, el diseñador español más apreciado entre nuestras famosas. Él sabe como nadie sacar lo mejor del cuerpo femenino, y lo demuestra desfile tras desfile. En esta ocasión la sutileza y la delicadeza son las bazas de su propuesta. Texturas ligeras, translúcidas y vaporosas crean una figura frágil y brillante, gracias a destellos proporcionados por sus maxibordados con minúsculos cristales de cuarzo y azabaches.
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