
'Cuando estoy sin ropa me siento muy insegura'.
'Me preocupa que sólo me utilicen para obtener placer'. 'Me falta habilidad en la cama'. 'No tengo ganas de hacer el amor' . Son algunos de los temores femeninos más habituales.
Para que logres
remover el candado al deseo. Estas son algunas de las cosas que te conviene conocer y las medidas que debes tomar si quieres mejorar tu vida sexual y dejar de tener miedo.
No sentir deseo: 'No encuentras nada atractivo en el sexo, nunca tiene ganas, tampoco tienes fantasías sexuales? Puede ocurrir que tu deseo esté inhibido, debido al estrés, la ansiedad, la depresión, alguna experiencia traumática o una visión demasiado idealizada del amor y la sexualidad. Para recuperar las ganas de hacer el amor, varía la forma de relacionarte sexualmente y procura evitar la rutina, uno de los mayores saboteadores del deseo.
No ser atractiva: La atracción erótica que se ejerce sobre los demás, no obedece sólo a las cualidades físicas: también depende de la actitud, de la forma de moverse y vestirse, de la seguridad de la persona en si misma. Si te gustas a ti misma, los demás también gustarán de ti. Practicar una actividad física regular, que modela el cuerpo y levanta el ánimo, y lucir una ropa adecuada, que resalte tus 'puntos fuertes' y te haga sentir a gusto, son dos ingredientes claves para potenciar el atractivo y la sensualidad.
Mostrarte insegura en la cama: Si exploras, conoces y aceptas tu propio cuerpo, con sus virtudes y defectos, conseguirás disfrutar mucho más cuando estés con tu pareja. Deja libre tus fantasías cuando estés a solas, y prueba a compartirlas con él, cuando estén juntos. ¡Seguro que sorprenderá y gustará!
Verte desnuda: Procura aceptarte tal cual eres. Si tu pareja te da a entender que no desea tu cuerpo, critica alguno de sus aspectos o te hace sentir incómoda, el problema es suyo. Quizá te convenga dejar de lado a ese hombre, que no te valora. ¡Ya encontrarás otro que te haga sentir como una diosa!
A que te utilicen como un objeto sexual: Reflexiona sobre lo que buscas en la otra persona, y no ofrezcas 'sexo a cambio de amor'. Si 'te entregas para que te quiera', asume que estás recurriendo al sexo como recurso para obtener algo a cambio, el amor, y se trata de un juego en el que puedes perder.
A ser una amante inexperta: Incorpora el sexo a tu vida como una actividad normal en vez de excepcional. Hazte consciente de la diferencia entre
'hacer cosas' y 'sentir cosas': cuando sientes en lugar de hacer, te conviertes de forma natural y espontánea en la mejor de las amantes.
No olvides que
el deseo está en el cerebro: el órgano más erótico de todos, pero también el que más puede sabotear el erotismo, si está repleto de prejuicios y miedos.
¡Libérate!